En mi trabajo (y en todo el mundo) hay quienes están apoyando a parientes enfermos o adultos mayores, algo muy frecuente en estos tiempos.

Sin ninguna formación muchos nos hemos convertido en enfermeros(as) part-time, y nos hemos acostumbrado a las mascarillas y la distancia social mientras nos esforzamos en modernizar nuestro trabajo diario.

Es un momento apropiado para revisar la historia de una admirable aristócrata que combinando voluntad, criterio y estadística ayudó a salvar muchas vidas en los hospitales de su tiempo.

Florencia Nigthtingale nació en 1820 en una familia británica acomodada que la educaba para ser ama de casa; muy pronto se rehusó a la educación tradicional y demostró un gran interés en estadística, espiritualidad y el servicio social. Combinando estos intereses dispares empezó a trabajar en hospitales demostrando capacidad de análisis y organización, afirmaba que era necesario cuidar el entorno del paciente para facilitar su curación, así fue llamada a atender a las tropas inglesas en la guerra de Crimea y usando gráficos demostró que morían más soldados en el hospital que en el frente de batalla!

Impuso entonces su teoría de la limpieza, ventilación, iluminación solar, agua disponible y nutrición mejorada; en pocos días instaló una lavandería para cambiar con frecuencia la ropa de los pacientes y las sábanas, además de mejorar mucho la limpieza, circulación de aire y el trato a los pacientes; logrando así reducir drásticamente la mortalidad de los soldados heridos.

Con su fama en ascenso al volver a Londres estableció un programa de limpieza y control estadístico en los hospitales militares, a la par escribió innumerables notas sobre procedimientos de control de temperatura, higiene constante y un entorno seguro y estable para el paciente; no contenta con ello creó la Escuela de Enfermería que hoy es parte del sistema de salud Británico (NHS).

Florencia falleció a los 90 años y es considerada como la pionera de la enfermería e incluso las escuelas de enfermería de hoy repiten el “juramento Nightingale” en la graduación de sus enfermeras.

Su actitud de servicio y enfoque en el entorno limpio del paciente son enseñanzas que hoy siguen siendo útiles y valiosas, sobre todo para los miles de personas que hoy atienden a tanta gente necesitada. Esta historia nos reitera que debemos cuidar la distancia social y usar mascarillas, además de mejorar nuestra nutrición, la ventilación y limpieza de los ambientes en que vivimos y trabajamos; son ideas simples que bien aplicadas darán  buenos resultados como nos enseñó la admirable Florencia Nightingale.